EL PARKINSON EN LA TIERRA
Érase un hombre que llegado a cierta edad se enfermó de Parkinson. Era muy joven. Sintió que la vida era injusta, que no había vivido, que toda la vida se le había terminado y no había logrado nada. Sintió un fin y no un comienzo.
Este hombre salió por la tele y alguien lo vio.
Así que este hombre fue visitado por un televidente que veía a las personas con parkinson.
-La vida se trata de controlar. Toda la vida uno trata de controlar todo, porque eso le da poder. Cuando uno controla algo, piensa que tiene poder y el poder se va cuando uno no puede controlarlo. Sin embargo, a pesar de no poder controlar nada, no para de surgir vida, crecimiento, esperanza. Si generas esperanza, si generas vida, ahí está el poder. Ésa es la espada.
Prosiguió el televidente -Ni siquiera la tierra puede controlarse y a veces estalla en erupciones de volcanes, en terremotos, en maremotos, y sin embargo no deja de tener vida sobre ella, de generar vida, y los que se apoyan sobre ella no dejan de tener fe, esperanza, y amor. El amor está sobre la tierra, aunque no pueda controlar sus movimientos, aunque no pueda quedarse quieta. Lo que importa es lo que logres construir sobre la tierra, porque la vida es eso, estamos sobre la tierra.
Entonces el joven con parkinson se preguntó qué sería lo que le gustaba ver sobre la tierra, y era la tierra misma, que ya no se hallaba en muchos lugares. El televidente le explicó que para él también era importante la tierra, por ello el buscaba a las personas con parkinson, porque ellos eran la tierra. Un familiar con parkinson le había enseñado la verdad de la tierra, y él se sentía tierra al poder revelárselas a los que les había llegado el llamado de enseñar a ser uno mismo.
La vida no es controlar, la vida es dejar que se apoyen, aunque no paremos de movernos.
Por KEO
/3/11